Rosa Díez pide la dimisión de Rajoy por sus mentiras y su desprecio a la democracia
- La líder de UPyD hace veinte preguntas a Rajoy sobre hechos probados del caso Bárcenas que el presidente deja sin respuesta
- Texto de su primera intervención: "Sr. Rajoy: sin verdad no hay democracia"
- "Usted es un factor de inestabilidad. Tenga el valor de dimitir en defensa del interés de España"
Primera intervención de Rosa Diez. "La mentira es su debilidad, Sr. Rajoy: sin verdad no hay democracia"
La portavoz de Unión Progreso y Democracia, Rosa Díez, ha pedido la dimisión del presidente del Gobierno después de que éste se negara a responder a las preguntas que Díez le había formulado tras su primera intervención. "Usted contesta a los mensajes del Sr. Bárcenas
después de que hubiera sido imputado, pero no contesta ni una sola
pregunta de mi grupo", le ha reprochado. Además, ha recordado que Rajoy se
había quejado de que algunos portavoces pidieran su dimisión antes de
escucharle. "UPyD no había pedido su dimisión antes de escucharle, y le
habíamos pedido respuestas sobre hechos probados". Una vez transcurrida
la comparecencia del presidente sin que éste se dignara contestar, Díez
le ha pedido que dimita por patriotismo. "Usted es un factor de inestabilidad. Tenga el valor de dimitir. Sea un demócrata y tenga el valor de dimitir en defensa del interés de España".
Réplica de Rosa Díez. "Sr. Rajoy, tenga un gesto de patriotismo y dimita"
Antes, durante su primera intervención, la portavoz de UPyD ha planteado una "rotunda censura política"
política a Mariano Rajoy por su actitud en el caso Bárcenas. Tras la
primera intervención del presidente del Gobierno, que Díez ha calificado
de "vergonzosa", Díez ha le ha recordado que reconocer un grave error -
tal y como Rajoy ha hecho en relación con su confianza en Bárcenas -
supone asumir algún tipo de responsabilidad y derivar de ella
consecuencias.
La diputada de UPyD ha responsabilizado al
presidente de despreciar "a la institución parlamentaria, a la
separación de poderes, a nuestra obligación de ejercer
el control y a la suya de rendir cuentas", motivo por el cual "nos
obliga a someterle hoy a una rotunda censura política". Según ha
expuesto, la crisis económica está vinculada a la crisis de la democracia. "Para salir de la crisis económica, pero de verdad, hay que
superar la crisis política, que está en las instituciones y amenaza
nuestra propia democracia; y también de eso es usted responsable", ha
afirmado.
Díez ha criticado que Rajoy llame de "chantaje al
Estado" a lo que es, en todo caso, un chantaje a la persona del
presidente, y ha advertido de que es él quien ha puesto en riesgo al
Estado al "al permitir que el caso Bárcenas se convierta en el caso
Rajoy". La portavoz de UPyD ha recordado al presidente la diferencia
entre responsabilidad política y responsabilidad penal, así como entre
legitimidad de origen (la que otrogan los votos) y legitimidad de
ejercicio, la que "se tiene que ganar día a día gobernando con respeto a la palabra dada y a las reglas del juego democrático".
Según Díez, es aquí donde Rajoy ha fracasado, al impedir que el poder
legislativo cumpla su función de control y evitar que el Gobierno cumpla
su obligación de rendir cuentas.
La diputada vasca también ha
reclamado al presidente que diga la verdad, y no su "versión" como había
anunciado. "La mentira, en palabras de Silvio Pellico,
es una torpe debilidad; es su debilidad, Sr. Rajoy, la que deteriora la
imagen de España y debilita nuestra democracia". Tras estas palabras,
Rosa Díez ha planteado a Rajoy veinte preguntas sobre hechos probados
que no han merecido ni una mención del presidente. Por este motivo, UPyD se ha visto en la obligación de pedir la dimisión del presidente del Gobierno de España.
Rajoy avergüenza a España
La responsabilidad política no está delimitada en ninguna ley. No existe
un código que incluya un catálogo de comportamientos inaceptables ni el
castigo que merecen. La responsabilidad política es un acuerdo tácito
de la sociedad que da la medida de la dignidad democrática a la que
aspira. Ayer, el presidente Rajoy pulverizó esta dignidad en el discurso más cínico que
se ha oído en años en el Congreso de los Diputados. Tras reconocer un
error del que no extrajo ninguna consecuencia, consideró que ya se había
explicado bastante, se acogió a la presunción de inocencia y negó, sin
decirlo abiertamente, que existiera algo llamado responsabilidad
política.
Veinte preguntas le hizo Rosa Díez a Rajoy. El presidente no sólo no respondió ninguna, sino que ni siquiera citó a la portavoz ni a su grupo, Unión Progreso
y Democracia. Veinte preguntas pertinentes sobre hechos probados. ¿Para
qué creía Rajoy que acudía al Congreso? Acudía, precisamente, a
responder preguntas como aquéllas. Acudía a explicarse. No lo hizo. Por
este motivo, Rosa Díez pidió al presidente, en nombre de UPyD, que dimita.
Su silencio se ha convertido en indecente. Hoy hay más motivos que
nunca para pensar que el PP, con el conocimiento y consentimiento de
Rajoy, se financió de forma delictiva durante décadas. España no puede tener como presidente a un sospechoso ni a un irresponsable.
Rajoy quiere reducir la democracia a un mero mecanismo incruento de selección de gobernantes. El que gana en las urnas manda, hace su voluntad y responde cuatro años después ante los electores. El poder legislativo aprueba las leyes,
pero no controla al Gobierno. Pretender que el Gobierno rinda cuentas
es antipatriótico porque pone en riesgo la estabilidad y la imagen del
país. El presidente va de vez en cuando al Parlamento, pero considera
inaceptable que se le hagan ciertas preguntas, y si se le hacen no las
responde. Toda responsabilidad es judicial. Algo muy conveniente cuando
la fiscalía depende del Gobierno, se acaba de aprobar la última vuelta
de tuerca al control de la justicia y el presidente del Tribunal Constitucional está afiliado al partido mayoritario.
En su vergonzosa intervención de ayer, el presidente se acogió a los errores pasados del jefe de la oposición. Recordó con citas textuales lo que Rubalcaba decía,
estando en el Gobierno, sobre otros casos de corrupción. En el colmo
del cinismo vino a decir: "no me ataquen, sólo hago lo que otros
hicieron antes que yo, lo que siempre se ha hecho". Al recordar lo que
Rubalcaba decía cuando estaba en el poder, nos recordaba a todos que,
entonces, él estaba en la oposición exigiendo las responsabilidades
políticas que ahora han dejado de existir. Fue la proclamación más acabada del bipartidismo: estamos juntos en esto y no vamos a hacernos daño.
"Entendería que pidieran mi dimisión por mis reformas económicas", dijo Rajoy en un momento cumbre. No, es justo al revés. Si creemos en la responsabilidad política, el error se puede perdonar. Lo que es imperdonable es la mentira.
Si el juez llama al presidente como testigo para hacerle las veinte
preguntas de Rosa Díez y Rajoy miente, estará cometiendo un delito. El
presidente parece creer que puede mentir a los ciudadanos y esperar a
las próximas elecciones para ver si les importa o no. Cree que se
salvará si España es tan cínica como él. Al negarse a responder a preguntas directas sobre sus mentiras lanza un desafío atroz a los ciudadanos: no soy mejor que vosotros, pero tampoco peor. Ayer, Rajoy rebajó la dignidad de la nación a la que representa. No puede seguir ni un minuto más como presidente.

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