Ayer, Unión Progreso y Democracia
pidió en el Congreso de los Diputados el fin de la discriminación por
razón de lengua, racionalizar y hacer transparentes los sueldos públicos
y prohibir que se cobre a las familias cuyos hijos lleven la comida de
casa al colegio. Libertad, transparencia e igualdad.
Fuera de la Cámara, algunos ciudadanos gritaban consginas contra el
sistema político en su conjunto, sin hacer distinciones entre unos y
otros, y olvidando que por imperfecto que sea, se trata de un sistema
democrático, e ignorando lo que significa de verdad vivir en una
dictadura, devaluando así el sacrificio de quienes se dejaron la vida luchando por la libertad.
Pero lo peor no fue lo que ocurrió fuera, sino lo que pasó dentro. Los partidos tradicionales, responsables de la triple crisis
(económica, social y política) que vivimos, no sólo se opusieron en
bloque a las iniciativas de UPyD sin aportar nada mínimamente parecido a
un argumento, sino que insultaron a los diputados que las defendían y
llegaron incluso a negarles legitimidad para ocupar el escaño que les
concedieron los españoles. Así ocurrieron los hechos:
25/09/2012 Gorriarán: "En nombre de los falsos derechos de las lenguas, se han menoscabado los derechos de muchas personas"
16:00 - El diputado de UPyD Carlos Martínez Gorriarán defiende la Proposición de Ley para la erradicación de la discriminación lingüística.
Lo único de esta iniciativa que debería escandalizar a un demócrata es
que sea necesario presentarla 34 años después de promulgada nuestra
Constitución, ya que lo único que reclama es que las personas que viven
en una comunidad autónoma bilingüe tengan todas los mismos derechos
independientemente de cuál sea su lengua materna o de si dominan más una
que otra. Algo que, desgraciadamente, no ocurre en España. Era de
esperar la negativa del nacionalismo, y no termina de sorprender la de
PSOE e IU, pero se podría haber esperado otra cosa del Partido Popular,
que no sólo anunció su voto en contra sino que lanzó las consabidas
acusaciones de demagogia contra UPyD. Acusaciones que, sin duda, se
aplican a sí mismos ya que en la legislatura pasada votaron, junto con
el partido magenta, una iniciativa similar. Todos votaron contra la libertad.
25/09/2012 Rosa Diez: "Los ciudadanos no saben cuál es el sistema retributivo de los cargos públicos"
Poco después, la portavoz de UPyD, Rosa Díez, defiende una Proposición No de Ley para la transparencia y racionalidad en los sueldos de los cargos públicos, de modo que un concejal no pueda cobrar más que el presidente del Gobierno,
y que las retribuciones sean conocidas. De nuevo, lo único que puede
uno preguntarse es por qué es necesario pedir algo tan común en las
democracias más desarrolladas. Sin embargo, la reacción de los partidos tradicionales fue feroz,
hasta el punto de que un diputado socialista cuestionó la legitimidad
de los cinco diputados de UPyD y les conminó a dejar el acta, además de
acusarles de practicar la “antipolítica”. Díez recordó luego que el PSOE
votó en contra de la ilegalización de Amaiur. “Qué manera tan práctica y
tan clara de establecer quienes son (...) sus enemigos y a quienes
considera de los suyos”, escribió en su página de Facebook. Todos los grupos votaron en contra de racionalizar los sueldos públicos. Todos votaron contra la transparencia.
25/09/2012 Gorriarán: "Que se cobre a los niños por llevar el tupper es un fracaso integral del sistema"
Más adelante, Carlos Martínez Gorriarán subió de nuevo a la tribuna para presentar una moción por la que se insta al Gobierno a prohibir que los colegios puedan cobrar a los padres de alumnos por llevarse la comida de casa
para tomarla en el comedor del centro. Una vez más, todos los partidos,
de izquierda y de derecha, nacionalistas y nacionales (si los hubiera),
votaron en contra de prohibir que se cobre por llevar la comida al
colegio. Todos votaron contra la igualdad.
25/09/2012 Irene Lozano: "Corrupción, clientelismo, saqueo de las cajas... eso es la antipolítica"
Estos son los hechos. Así se van pudriendo los lazos que unen a los
ciudadanos con sus representantes. No, desde luego, por defender la
libertad, la transparencia y la igualdad, sino - como tuvo que explicar
Irene Lozano a los diputados socialistas - por la forma en que los
partidos tradicionales practican, ellos sí, la “antipolítica”.
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