lunes, 14 de noviembre de 2011

El Estado del Bienestar se desmorona


A día de hoy, tiempos en los que nos vemos inmersos en numerosos recortes presupuestarios tanto a nivel local, autonómico, nacional y a nivel comunitario. Estamos padeciendo las mayores lacras que sufre España desde hace algún tiempo: el paro y la corrupción generalizada. Me permito dar por hecho qué, el garantizado Estado del Bienestar se desmorona.

La Constitución Española de 1978, máxima norma dentro de nuestro ordenamiento jurídico obliga a los poderes públicos a que mantengan un régimen público de Seguridad Social, para todos los ciudadanos que les garantice la asistencia y prestaciones sociales suficientes, cuando se encuentren en situaciones de necesidad que generan un aumento de gastos o una disminución de los ingresos por motivos tales como la enfermedad, el desempleo, la jubilación la muerte, y circunstancias excepcionales. El problema es que a día de hoy, esas circunstancias denominadas excepcionales han pasado a ser habituales.

Por lo tanto: el actual sistema de la Seguridad Social, está formado por un conjunto de normas recogidas en el Texto refundido de la Ley de la Seguridad Social de 1994, mediante las cuales el Estado garantiza la protección adecuada, a las personas que están realizando una actividad profesional, o que cumplen los requisitos exigidos en la modalidad no contributiva, así como a los familiares que tuvieran a su cargo.

Las características del actual sistema de Seguridad Social, son la universalidad de la cobertura pretendiendo conseguir que todas las personas tengan derecho a la Seguridad Social, la uniformidad de la protección, de manera que todo el mundo tenga igual protección ante los mismos riesgos, y un sistema de reparto y de solidaridad, consistente en una redistribución de los recursos entre los ciudadanos: de los que tienen más a los que tienen menos, del empleado al parado, del sano al enfermo, del activo al jubilado… Esto se entiende como PRINCIPIO DE SOLIDARIDAD.

Pero, ¿qué pasa con todos estos principios y garantías?_ ¡Está claro!, con tanto índice de desempleo, tanto los empleados como los empleadores que sobreviven, se sienten saqueados.
Es importante recordar que estamos en niveles de proporción de aumento de desempleo comparables con los del año 1996. España es una población envejecida e incapaz de absorber al ritmo adecuado el desempleo que genera. Esto, unido a la economía sumergida que se ha visto incrementada en los últimos tiempos y cómo no, unido a la corrupción que alcanza todos los niveles de la población empezando por el político, hace que estemos inmersos en un momento en el que las garantías sociales bien determinadas en la Constitución, estén disminuyendo. Del mismo modo, me atrevo a decir: ya no nos quedan ni los valores éticos suficientes para cumplir el principio de solidaridad.

Y, no es algo que surja de mi imaginación, sino que día a día, lo vemos reflejados en los medios de comunicación (recortes sanitarios, cierres de plantas en hospitales, privatización de los mismos, deudas de las distintas comunidades con los farmacéuticos, recortes en educación que hacen visibles “mareas verdes” por muchas provincias y comunidades, etc).

Por ello, y por mucho más, me permito la osadía de decir, que nuestro Estado del Bienestar, es INSOSTENIBLE y como consecuencia; se DESMORONA.

María José Cutillas López.
UPyD Aspe.

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